Tres de las apuestas más locas de la historia

 

Somos atrevidos por naturaleza. Nos encanta entrar en territorio desconocido y mantenernos a la expectativa. Dicen que es ese momento, el de incertidumbre ante un resultado inminente, el que más euforia despierta en el hombre. Es entonces cuando segregamos más dopamina, generando un placer que nos invade y nos empuja a seguir apostando. Lo dice la neurociencia, pero también lo decimos nosotros: apostar es toda una experiencia.

Y esa incertidumbre es el factor clave en el mundo de las apuestas. ¿Quién no se ha marcado una apuesta entre amigos? Aunque perdamos, es la sensación de reto lo que nos motiva. Y esa misma sensación motivó a los protagonistas de estas tres apuestas que os presentamos hoy, tres de las más espectaculares que recordamos. ¿Quieres conocerlas?

  • Al abuelo de Harry Wilson le sobraba fe en su nieto. Cuando este tenía dos años, su abuelo apostó que algún día Harry jugaría en la selección absoluta de Gales. Tras una carrera en la cantera del Liverpool, con debut en el primer equipo incluido, la llamada del combinado nacional le llegó a Wilson con tan solo 16 años. Peter Edwards, su abuelo, se había jugado 50 libras (60 euros) en 1999. Veía que, aun sin saber andar, Harry ya andaba a gatas por casa conduciendo un balón, así que acudió a la casa de apuestas William Hill y depositó su fe en Harry allí. Cuando vio el primer partido de su nieto con la selección galesa esa cantidad se transformó en 150.000 euros. Harry debutó en el minuto 87, y el señor Edwards reconocía estar histérico en los minutos previos porque veía que el partido se acababa y su nieto seguía en el banquillo, pero hubo final feliz.

  • Hoy en día, una de las cosas con las que asociamos a Luis Suárez, además del gol, es con el impulso irracional de morder a otros jugadores. Sin embargo, antes de empezar el Mundial 2014, aunque ya tenía un historial de mordiscos con futbolistas de la Premier League, su afición no era tan conocida. Varios visionarios, en concreto 167, lo tenían claro: Suárez reincidiría en el Mundial de Brasil. La casa de apuestas sueca Betsson, pensando en lo remoto del asunto, aceptó la apuesta de estos jugadores. Dinero fácil al fin y al cabo, pensaban. Imaginaos como se quedaron cuando en un Uruguay – Italia, Suárez mordió a Giorgio Chiellini. Tuvieron que repartir entre todos los ganadores unos 55.000 euros.

  • Es evidente que los jugadores de póker saben mucho de apuestas. Siempre miden las probabilidades de pérdida al milímetro para apostar con seguridad. Pero ese instinto del que os hablamos a veces nos domina. Y eso le pasó al francés Bertrand Grospellier y el ucraniano Eugene Katchalov. En 2012, hicieron tres apuestas con motivo del Campeonato Mundial de Póker Online.
  1. La primera, referente al mejor jugador en la Tournament Leader Board. Ganó Katchalov, así que Grospellier tendría que aprender el idioma de su amigo, el ruso, para cuanto menos dar una entrevista en público.
  2. La segunda tenía que ver con el número de cajas ganadas durante el torneo. Aquí la victoria fue para Grospellier, así que Katchalov tendría que hacer 1000 flexiones en un período de 12 horas.
  3. La tercera y definitiva medía cuál de los dos jugadores acumularía más dinero durante el evento. Como no hubo un ganador claro, los dos firmaron tablas y se comprometieron a hacer el trayecto entre Cannes (Francia) y San Remo (Italia) en bicicleta. Lo cumplieron en 6 horas.
historia de las apuestas deportivas